domingo, 31 de marzo de 2013

Es como pelear con uno mismo ¿Me explico? Vos pensás que todo está bien, que ya se te pasó. MINGA SE TE PASÓ, IDIOTA. Hace menos de un mes cortaron y a vos te parece que se te va a olvidar todo de un día para otro, CUEK. Contame otro. Por eso es difícil. Vos te convencés de que todo está bien, y es así, pero vos lo exagerás. Es raro pensar que te podrías olvidar de todo, es básicamente imposible y utópico. Porque, aunque vos no quieras, todos esos hermosos momentos, y malos, están cosidos con la aguja de la memoria. Es uno de esos recuerdos que nunca vas a olvidarte, ni aunque estés viejo y con falta de memoria. Siempre vas a recordarle a tus nietos, hijos, todas esas experiencias maravillosas que pasaste con la persona que amabas. Creo que yo sería de esas viejas melancólicas que todo el tiempo están recordando cosas. Sería como una italiana española reprimida.
Es cuestión de acostumbrarse a la soledad. Acostumbrarse a que esa persona ya no es la dueña de tus besos, y que tu no eres la dueña de los suyos. Es cuestión de entender que hiciste lo correcto, porque ahora te sientes solo, y eso es lo que te pone triste. El sentirte solo. No el que esa persona esté con alguien.. ¿O si? Bueno, eso también te pone triste. El que haya encontrado a una persona tan de pronto, eso es triste. Te preguntas ¿la querrá tanto como a mi? ¿cuánto durarán? ¿harán lo mismo? ¿qué pasará con nosotros, con nuestra amistad? ¿a ella le molestará que nos hablemos?

Por dentro hay revoluciones.

jueves, 28 de marzo de 2013

lunes, 18 de marzo de 2013

Esperando enamorarnos del amor.

"¿Por qué nos gusta enamorarnos? Porque nos sentimos vivos. Somos como niños otra vez."

Hace un mes atrás, quizás, no lo sé. Vi un video de una de mis youtubers preferidas, Chusita. Hizo un video que se titula '¿Te enamorarías del amor?'. Me chocó mucho. Escuché todo el monólogo y lo pasé para que lo lean. Espero que les guste.


'¿Existe realmente el amor? ¿Te puedes enamorar de alguien o te enamoras de querer enamorarte? ¿Por qué corremos por enamorarnos? ¿Te enamorarías del amor? Yo creo que enamorarse del amor pasa muy a menudo. Muchas veces nos creemos enamorados de alguien y luego nos damos cuenta de que no es así. O cuando alguna vez hemos acabado una relación y no podemos pasar página porque no hacemos más que pensar en esa persona, y quizás no es que estemos enamorados de esa persona, sino que nos enamoramos del amor, del sentimiento, de las ganas de enamorarse, de las ganas de encontrar a alguien, de encontrar a esa persona especial ¿Por que nos preocupamos tanto en enamorar a los demás? ¿Por qué no me llama? ¿Por qué no me quiere? ¿Por qué no me hace caso? ¿Por qué dependemos de otra persona? ¿Por qué no nos enamoramos de nosotros mismos? ¿Por qué no aprendemos a querernos antes de esperar que alguien nos quiera? Si tu no te quieres.. pff. 
¿Qué es el amor? ¿Cómo sabes que estás enamorado? ¿Cuanto tiempo hace falta para enamorarse? ¿Qué se siente? Yo creo que he estado enamorada. Y digo creo porque nadie me enseñó lo que se sentía ¿Tu lo sabes? ¿Sabes lo que se siente? ¿Hay alguna norma o lecciones que haya que aprender? Yo creo que no ¿Por qué nos obsesionamos tanto con el amor? A lo mejor es algo inevitable. Pero no, no hay que centrarse tanto en el amor. Hay que dejarse llevar y disfrutar. Y si luego resulta que es amor, pues, eso que te llevas.'

Fears.

Todos sentimos miedo, y por cosas que parecen completamente insignificantes.. A la soledad, a la búsqueda de la felicidad, a sentir, amar, querer. A odiar. Rige nuestro corazón, en momentos de desolación, para tan solo cerrarnos el alma. Rige nuestro cerebro, cuando estamos lastimados, para hacer oídos sordos, no escuchar.
¿Saben lo que es el temor? Es lo más desagradable que puede rondar por tu cuerpo. El sabor más horrible, el más agrio. Es vértigo. El temor es aquella vez que aprendemos a andar en bici, pensando que podríamos morir. Es tu primer día de escuela, o tu primer día en algo nuevo estando solo. Es que te hamaquen, y pensar que vas a caer. Es enamorarte, y entender que vas a sufrirMiedo al rechazo, a la soledad, a la vergüenza, a la angustia, al regaño, a los golpes, a los gritos, a los truenos, a la lluvia, al mar, a los terremotos, a los huracanes, a las personas, a los perros, a los gatos, a los elefantes, a los murciélagos, a las arañas, a las abejas, al agua.
Y tan solo hay una cosa que hacer para quitarse los miedos. Desafiarlos, gritarles, demostrarles que ya los venciste. Solo así vas a poder librarte de esa mochila, la mochila de la vergüenza.

domingo, 17 de marzo de 2013


sábado, 16 de marzo de 2013

Un mate y un amor, por Lalo Mir.


El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sedEs más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión:te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es ´hola´ y la segunda '¿unos mates?'. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobresPasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmadurosPasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos los buenos y los malos. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ´¿Dulce o amargo?´. El otro responde: ´Como tomes vos´. Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma.. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revolucionesEl sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: '¡Basta, cambiá la yerba!'. Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ´¿está caliente, no?´. Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir ´gracias´, al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir 

viernes, 15 de marzo de 2013

Ola polar.

Son las seis de la mañana, la alarma te suena, y ahíí te encontrás, en esa secuencia por la que pasás todas las mañanas. Abrazado a tu frazada no querés despegarte de la cama, ni de la almohada. Solamente atrasás la alarma diez minutos, para disfrutar de sentirte acogido un poco más. Siete menos cuarto. El intento de dejar pasar tan solo diez minutos no te funcionó. Mejor sacar la frazada de una patada así te vas acostumbrando al día helado de hoy. Ya que no te queda tiempo para hacerte un té con leche, café, café con leche, o un mate cocido, decidís llevarte un termo, la yerba, el azúcar, la bombilla, y el mate. En tu mochila la carpeta, hojas, cartuchera, netbook, libros, plata, celular, SUBE, llaves. Encima llevas puestos tus pantalones más abrigados, una remera de manga larga junto con tu buzo o campera preferidos, medias, y zapatos o zapatillas que no te hagan sentir que vayas a necesitar una amputación en tu dedo gordo del pie. Llegás a la parada de colectivo, pero oh casualidad, apenas salís de casa te pasa por las narices sin poder siquiera tener la opción de dar un paso hacia adelante. No importa, por dentro tienés la impresión de que será un precioso día. Sonreís. No pasará mucho tiempo hasta que pase otro colectivo y puedas viajar. Apretado, con el sudor de la gente en tu rostro, con la mochila que se cae. Sentado, con los auriculares puestos, mirando a la nada, sin tener noción del tiempo. Parado, con la carpeta de dibujo número seis entre las piernas, pensando que podrías dar un paso en falso y caer al suelo, aplastarte la cara o golpearte la cabeza con un caño en solo cuestión de segundos. De miles de formas podés estar viajando, lo único que no cambia es que sonreís. Al llegar a la estación caminarás unas cuadras, la escuela te espera, tus amigos, los profesores, las nuevas o las viejas caras. Formás, saludan a todos, dan la bienvenida a una nueva semana y suben a las aulas. En dibujo te dejan tomar mate, pero para eso faltan dos horas. A esperar para el desayuno. El timbre toca después de una clase agotadora de química. Tenés en cuenta el horario, el sueño, y que el cerebro tiene que pensar con el estómago vacío. Vas a fijarte que en lo único que pensás es 'Mate caliente, bizcochitos, mate caliente, bizcochitos, mate caliente, bizcochitos' y así hasta que toca el timbre del recreo. Tus amigos llegan para saludarte, hoy estás más cariñosa que nunca, repartiendo abrazos y besos. Sacás tranquilamente el termo, preparás el mate, ya que la hora de dibujo se asoma. El sabor del mate y los bizcochos de grasa se te impregnan en la lengua, los sentís como si fuesen parte de tu cuerpo. Saciás tu sed y tu hambre. Terminadas unas cantidades importantes de rondas cortás todo, guardás tu carpeta, la cartuchera, el celular, la plata. A casa. Otra vez el viaje de colectivo, parado con la carpeta de dibujo entre las piernas, ésta vez te caés al suelo, y te burlás de vos mismo. Llegás, y lo primero que querés hacer es tomar algo caliente, pero no. Te recostás en tu cama, te sacás los zapatos o zapatillas, las medias, aquel pantalón tan abrigado que te anima las piernas, y tu buzo o campera preferidos. La frazada y vos vuelven a saludarse. Empezás a sentir como tus dedos se comienzan a entumecer, la cama está fría. La ventana deteriorada deja pasar la brisa, miras hacia afuera y el día está gris. Sonreís. Seguís pensando que es un gran día.

martes, 12 de marzo de 2013

Miércoles Pizzeros

Ustedes son los que me sostienen en los momentos feos, cuando estoy mal me hacen sonreír. Son la razón de levantarme temprano para ir a la escuela, verlos y sonreír. Porque son un grupo de puta madre, los amo muchísimo, y ojalá esto nunca se corte, porque sería una lástima perderlos. Como amigos y como personas son esenciales, únicos, espero tenerlos siempre a mi lado. 
Ayer te vi con el rostro cansados de tanto llorar. Ayer te vi con los ojos abiertos sin poder mirar.