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domingo, 29 de noviembre de 2015

Vivir

La vida se llena de monotonía. La vida se llena de estudios, de trabajo, de dinero. La vida depende del dinero 
¿Del dinero? ¿Estoy equivocada? 
Ciertas personas te desprenden, solo por unos momentos, de esa vida monótona de mierda. Y por eso esas personas son tan especiales. Te sacan de esa vida aburrida que vivís de lunes a viernes, de mañana, tarde y noche. Aunque, todo queda en nosotros, ¿cierto? Me refiero a que solo nosotros somos los que podemos buscar nuevas aventuras dentro de esa vida monótona y aburrida que nos pintan desde que nacemos hasta crecer. “Tenés que estudiar para ser alguien en la vida” “tenés que trabajar para ser alguien en la vida” ¿Y mi vida? ¿Para qué quiero ser alguien en la vida si no tengo tiempo para vivirla?
Una vez una persona me dijo que prefiere arrepentirse de las cosas que hizo, antes de tener que arrepentirse de no haber hecho lo que quiso. Quiero que mi vida deje de ser arrepentimientos de no haber hecho lo que quise. Quiero que dejen de ponerme imposiciones en mi vida. Quiero que el mundo no sea como es y que la sociedad cambie por completo. Que el humano deje de ser así, y que comencemos a vivir nuestra vida como queremos, no como la gente nos la impuso. 

miércoles, 17 de junio de 2015

Cuando uno te demuestra su amor, con tanta pureza, con tanta pasión, con tanta luz, una se pregunta si es capaz de devolver tanto amor.
Pero, yo creo que el amor sale solo. Muchas veces, no nos damos cuenta de que, pequeñas cositas, terminan siendo un enorme regalo. Un beso o un abrazo en el momento justo; una caricia; una sonrisa; una flor que encontraste mientras caminabas por la vereda; un té antes de ir a dormir; una ayuda cuando tenés cosas para hacer.
El amor se encuentra en todos lados. En tantos lugares, que asusta.
Se encuentra en el aire, en la música, en la pintura, en la letra de una canción, en un poema, en una novela, en una palabra. El amor está en un roce, en una mirada, en una frase completa. El amor está en un perfume, en un color. El amor está en una cartita en tu billetera que dice "Te amo, nunca lo olvides".
Hay que saber observar esas pequeñas formas en las que el amor se convierte, y no dejarlas pasar.

miércoles, 8 de abril de 2015

Muchas personas, muchas historias.

Hoy estoy muy reflexiva, y venía a contarles una cosilla, como siempre, personal.

A principios de este año hice un curso intensivo para entrar a la Universidad de la Matanza. No pude entrar, lamentablemente, pero, afortunadamente, estoy haciendo una tecnicatura en Comunicación Popular acá en Morón. Es una extensión de la Universidad de la Plata (Sí, si no estaban enterados, ahora hay una extensión en Morón). Y hoy, tuvimos una clase muy interesante.
La cosa es que hace dos semanas hicimos el "curso de ingreso", el cual duró 6 días, y más que nada trató sobre la presentación de la carrera y demás. Durante ese curso nos dieron muchas charlas, y muchas veces tuvimos, cada uno, que presentarnos ante casi 90 personas las cuales ahora conformamos el grupo. Mientras que pasaban los días, muchos de nosotros comenzamos a hartarnos un poco de las presentaciones, pero hoy tuvimos una presentación diferente.
Somos 90 aproximadamente, así que tuvimos que separarnos en dos aulas, entonces la charla fue un poco más íntima porque había menos gente y más tiempo para hablar.
Hoy conocí más profundamente a las personas con las que estoy por trabajar, esas personas con las cuales estoy formando un grupo, el cual seguramente será un grupo de compañeros extraordinarios.
Escuché durante todo este tiempo historias de guerra, historias de un casi desaparecido, historias de un ex combatiente, historias lucha, historias de barrio, historias de personas que fueron despedidas por no pensar lo mismo que su jefe, historias de violencia.
Y cabe destacar, como dijo un compañero, que aunque pensemos distinto o tengamos distintos partidos políticos, nos tenemos respeto. Nos escuchamos, nos preguntamos, nos entendemos, o intentamos entendernos.

La verdad estoy muy contenta, y aseguro que esto va a ser una hermosa experiencia. 

lunes, 16 de febrero de 2015

Recordás.

Y estirás las piernas. 
Te despertás, y por un momento no tenés idea de quién sos, dónde estás.
Ese momento de libertad plena, donde todos tus problemas, o tus ansiedades, no aparecen por tu cabeza.
Después comenzás a ver la luz del sol sobre tus pies, calientes pies.
Llegan todos los recuerdos, toda tu vida pasa en un segundo por tu cabeza, recordándote cada uno de los momentos que viviste. El día que te peleaste con tu vieja, tu primer beso, la muerte de tu abuelo, la sensación que sentiste aquel día que te besaron el cuello, que te tocaron las piernas, que te besaron la frente, la nariz, la mano, la mejilla. 
Recordás todo aquello que te hizo sufrir. Las personas que nunca perdonaste, a las que sí. Recordás eso que no habías recordado hacer la semana pasada. Hasta recordás lo que comiste ayer. 
Recordás aquel perfume. Ese hombro que te sostiene cuando no te sentís bien. La sonrisa más pura que viste. 
Recordás las aventuras que tuviste, lo que te animaste a hacer, algo que nunca en tu vida pensaste que harías. ¿Qué era? ¿Adentrarte en la universidad? ¿Conocer nuevos amigos? ¿Operarte? ¿Hacer lo imposible por alguien posible? ¿Arriesgar a que te rompieran el corazón? ¿Arriesgarte a que no lo hicieran? ¿Romper vos un corazón? ¿Cantar en un escenario con un público observándote? ¿Leer en voz alta la respuesta de la pregunta b? ¿Ser el postre, y no el plato principal? ¿Llorar en frente de tu mamá, de tu papá? ¿Mostrarte débil? ¿Mostrarte fuerte? ¿Discutir? ¿Reír?
Ya ni vos lo sabés. 
Pero lo recordás.
Recordás todos aquellos momentos que te hicieron bien, y todos aquellos que te hicieron mal. Todos esos momentos que te hicieron creer en una persona, o decepcionarte de ella. Esos que hicieron que dejaras de querer, que dejaras de odiar, que dejaras de amar, que dejaras de ayudar, que dejaras de llorar, que empezaras a reír, que empezaras a pensar, que dejaras de insistir, de pelear. 
Recordás esos momentos que te destruyeron.
Recordás esos momentos que te hicieron y te hacen feliz.
Y es cuestión de cada uno elegir con qué recuerdos despertar. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Soy.

Amo ser como soy. Y me molesta mucho la gente que pretende cambiarme.
Definitivamente si me querés es por todo lo que ves, lo que escuchás y sentís.
Voy a ser una zaparrastrosa por el resto de mi vida. Uso jeans con ojotas cuando hace calor pero no tanto como para ponerme un short. Cuando hace frío ando en joggins con unas pantuflas o, a falta de ellas, con medias.
Me arreglo cuando veo la necesidad, cuando es una ocasión importante que lo requiera. Me arreglo cuando mi estado de ánimo me anima a arreglarme.
Sin embargo, cuando estoy zaparrastrosa también me siento arreglada, porque me siento cómoda, me siento libre. Aunque cuando estoy arreglada también me siento libre, me siento bonita.
Cuando estoy con alguien intento estar siempre limpia, odio no bañarme y tener el pelo sucio, o la sensación de suciedad.

Me gusta que la gente me conozca por lo que soy adentro, mi personalidad, mis gustos. Me gusta hablar de cosas que sé, y también de las que no sé.
Me gusta conocer cosas nuevas.
También me gusta sentir el calor de las cosas viejas que vuelven.

Soy de esas que disfruta despertarse y sentir la respiración de esa persona al lado tuyo.
Me gusta levantarme y mirar por la ventana, sentir la brisa fría de la mañana.

Tengo un amigo con el que me siento en el piso, leemos diferentes libros, y nos cagamos de risa de nuestras reacciones mientras los leemos.
Soy simpática con la gente que me cae bien, intento no pelearme a menos que sea porque me tiran alta energía de mierda.
Soy bastante enérgica, hablo mucho por la mañana y durante básicamente todo el día.

Me gusta leer en los colectivos, pero no en los trenes ni en los autos. En esos últimos me mareo.
Mis mañanas suelen tener un soundtrack, en mi cabeza.
Me suelen interesar mucho las personas, conocerlas, ser su amiga.
Me "enamoro" fácilmente, tanto como también me suelo "desenamorar". Pero cuando de verdad me enamoro, suele ser difícil dejar todo atrás. Tendría que tener una buena razón.

Me gusta escribir, pero pocas veces me gusta lo que escribo.
Me gusta cantar, pero sé que hay personas que cantan mucho mejor que yo, y gracias a vaya a saber quién, no me molesta saberlo.
Me molesta el exceso de ternura hablada en situaciones que son preferibles callar, situaciones en las que son preferibles los actos, tanto un beso, como una caricia, como un abrazo, o una mirada.
No me gusta conformarme con las cosas, cuando quiero algo suelo conseguirlo.
Cuando camino me desvío para pisar las hojas secas.
Me gusta el aroma antes, durante, y después de la lluvia.

El té con leche me hace acordar a Mar del Tuyú.
Las mañanas frías me hacen acordar a Mar del Tuyú.
Acordarme de Mar del Tuyú me hace acordarme que quizás este año vaya a ser una de las únicas vacaciones que no voy a ir allá.
Acordarme de eso me pone triste.
Y cuando me pongo triste me molesta.

No soy buena para las peleas, se me hace un nudo en el estómago y se me cierra la garganta.
Cuando canto notas agudas me pone melancólica, y lloro.
No me gusta que me vean llorar, me pone nerviosa.
Que la gente me deje conocerla me pone feliz, porque yo intento que me conozcan, aunque tenga cosas que ni yo todavía descubrí.
Pensar en el futuro me hace sentir nerviosa y muy ansiosa. No sé qué me depara, y un poco de miedo me da lo desconocido.

Me juego por la gente que quiero.
Soy muy idealista.
Intenté ser Budista, pero me di cuenta de que soy una Budista frustrada.
Me cuesta estudiar, si me acuerdo de las cosas es porque me interesó mucho.
Me gusta investigar por mi cuenta las cosas.
Amo ver películas y hablar con la gente sobre ellas.
Leo todo el tiempo, siempre tengo un libro en la cartera.
Me importa lo que la gente que me importa piense de mí.
Soy muy sensible, a todo tipo de cosas.
Me gusta reírme, mucho. Y me encanta que me hagan reír.
Quiero ser una locutora de radio famosa. O aunque sea una productora.
Me gustaría que mi vida tuviese música de fondo sin que yo tenga que presionar ningún botón.
Me duermo muy fácil, en cualquier lado, con o sin ruidos (si tengo mucho sueño).
No me gusta que me traten mal sin razón.
Intento no ser una mala persona, con nadie. Puede salir bien como salir mal.
Me gustan los pies, los ojos, y las bocas.
Suelen gustarme las narices que otras personas creen feas.
Me gusta comer.
Me gusta dormir.
Me gusta sentir.
Me gusta vivir.

jueves, 31 de julio de 2014

Lo que creemos necesitar.

Todos piensan que lo que necesitamos es un auto, o un nuevo celular, una buena cama para dormir mejor porque nos duele la espalda, necesitamos comprar mucha ropa para estar más lindos, necesitamos una netbook, una nueva cartera para llevar todas esas cosas que compramos anteriormente. Necesitamos plata, necesitamos ir a comer a lugares caros para después sacarle fotos a la comida con ese celular nuevo que recién salió. 

Es como el principio de una película, el personaje principal es un gran empresario que tiene que firmar con una gran empresa para tener el mejor contrato de su vida. Pero transcurriendo la película, éste personaje se da cuenta que lo que necesita no es plata, no es vivir en Nueva York, en Londres, París, o Tokio. Lo que ése personaje necesita es amor, es amistad, es ser cariñoso con las personas que lo rodean. Es ser cortés, ser bondadoso. Y mi personaje de película quizás no reciba una tele nueva, o una casa grande con tres pisos y 6 habitaciones. Mi personaje va a recibir las emociones más lindas, esas emociones que uno obtiene cuando hace una cosa por el otro sin esperar nada a cambio.
Ojalá fuésemos todos así, el mundo estaría lleno de bondad.
Y como dice una de las frases más usadas para este tipo de textos, para cambiar el mundo hay que empezar por uno mismo.Ojalá fuésemos todos así, el mundo estaría lleno de bondad.Y como dice una de las frases más usadas para este tipo de textos, para cambiar el mundo hay que empezar por uno mismo.

lunes, 23 de junio de 2014

Me conformo.

Siento que muchas veces busco conformarme con cosas que me molestan. Bueno, o eso hacía, hasta que me di cuenta de que lo hacía. 
Películas, libros, amigos, novios ¿Cómo hacés para vivir toda tu vida con una persona y "conformarte"? ¿No tendrías que buscar a una persona que no te conforme, sino que te convenza? Lo mismo con los amigos, ¿por qué mierda tengo que conformarme con que un amigo me haga reír si no me escucha, si no confía en mi, si no me quiere?
Y con las películas y los libros.. ¿qué carajo? Si no te gustó decilo, admitilo, gozá que no te gustó y contá por qué. No te quedes con la boca cerrada, no admitas que los demás quieran inculcarte que tu opinión es errónea.
Lo mismo cuando estás pintando o dibujando, o haciendo algo en lo que te sientas bien. Ponele que estás cosiendo un vestido que va a ser el que uses para una salida importante ¿tengo que conformarme con que quede como está? ¿y si no me gusta? Dejate de joder. Cambialo, volvelo a hacer, hasta que te quede impecable, tal cual te lo imaginaste y lo soñaste.
Por eso creo que no acepto ya más las opiniones de las personas acerca de algo. Prefiero hacerlo yo, verlo yo, leerlo yo, sentirlo yo, a que me cuentes qué sentiste vos. Porque, ¿sabés qué? Yo no siento lo mismo

martes, 30 de julio de 2013


Me gustan los hombres. Hablo de una atracción que va más allá de "si soy alzada o no". Me gusta el cuerpo del humano, y más que nada el cuerpo del hombre. Me gusta mirar los detalles de ellos, más cuando los tengo cerca. Detalles minúsculos, que quizás nadie vería hasta que uno se lo dijera. Ya sea la forma en cómo se ríe, cómo mira, sus diferentes muecas. Me gusta que cuando sonrían se les achinen los ojos y que al costado de los labios se les hagan arrugas. Me encantan los hombres que tienen hoyuelos, me hacen pensar que tienen algo especial, me da ternura. Me gusta cuando intentan levantar una ceja y no les sale. Me gustan las espaldas, sus manos grandes. Me gusta ver ese cambio de una milésima de segundo que ocurre de una cara seria a una cara sonriente. Me gustan más los hombres cuando están llenos de lunares,  y tienen la barba desde hace más tres días. Me encanta la nuez de Adán. Me gusta cuando tiene voz grave y cantan lindo. Me gusta cuando te miran a los ojos y sus ojos brillan. Y sobre todas las cosas, me encanta que me traten bien

domingo, 9 de junio de 2013

Hay que aprender a estar solo. Vos sos lo que vas a estar siempre. Tu pensamiento, tu alma, tu corazón, tu cuerpo, no el del los demás. Por eso está bueno darse un tiempo para estar y recapacitar. 
A mi me gustaron muchísimos chicos en mi vida, Fabián, Lucas, Matías, los Sebastianes, Franco, los Nahueles, Santiago, Ruben, Ramiro, Leonel, Nicolás, Facundo, Marcos, Gabriel, Iván, Federico, Germán.. Creo que podría seguir, pero ahora no se me ocurren más. Todos, en distintos momentos de mi vida, me enseñaron diferentes cosas. Pero ¿saben algo? Ninguno, aunque lo intentara, me enseñó a quererme a mi misma. Con esto no quiero decir que yo ahora mismo me quiera, pero ahora mismo estoy intentando quererme. Estoy viendo partes positivas de mí que antes no veía, y a mis partes negativas las estoy quitando de apoco. Estoy leyendo, me arreglo más, hago videos, escribo, defiendo lo que pienso. Me estoy poniendo verdaderamente las pilas con las cosas que me gustan. 
Lo primero que cambié, que me emociona mucho, es el mal hábito de morderme las uñas. Hará ya una semana y media, creo, que no me las estoy mordiendo. Y harán dos días aproximadamente que no siento la necesidad de morderlas. Lo segundo que cambié es la necesidad de necesitar una persona. Últimamente todxs mis amigxs se están poniendo de novixs, o están en algo con una persona, lo que en un principio me jodió claro, porque yo estoy sola. Pero después le fui viendo el lado positivo a no estar de novia. Una de las cosas que siempre me jodían eran los tiempos, porque yo siempre fui una chica muy desordenada, que hace muchas cosas, y que siempre está ocupada o que tiene cosas para ver, hacer, estudiar, etcétera. Además, ahora que veo a las otras parejas me es un poco gracioso ver lo molesto que puede ser que estén chapándote al lado. Juro que nunca más voy a volver a hacerlo cuando esté de novia (solamente lo haré si es que quiero molestar).
Pienso que también está bueno abrirse a cierta cantidad de gente, no se si se entiende. Aparte, quiero que una persona me enamore, y no yo tener que enamorar.
Igualmente, todo esto no quiere decir que no me guste un chico, y que me duela en el alma que se haya cortado así como se cortó. Pero bueno, las cosas son así ¿no? Si no me corresponde no puedo hacer nada para que lo haga. Él ya tomó su decisión. 

En fin, todo esto son distintos procesos que se van llevando a cabo a lo largo de mi vida. Esperemos que todo siga igual de bien.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Creer o no creer.

Yo crecí obligada a creer en algo en lo que yo nunca creí, y cuando pensaba que no era cierto lo que en todos esos lugares me decían, lo que todas esas personas me inculcaban, me ponía mal, porque pensaba que lo que estaba pensando era algo horrible y que me iba a arruinar la vida. Con los años, y las clases de historia, las lecciones de vida, con las noticias, con los hechos, con las realidades, y con otras cosas que me llamaban la atención, comprendí que nací criada con una mentira. Siempre mentiras. Que el Ratón Perez, que Papánoel (en el que yo siempre voy a creer dentro de mi corazón), que Dios, que Jesús, que María, que los Reyes, que... Basta. No tienen necesidad de lavarme el cerebro desde tan chiquita ¿Con qué criterio se le implanta una creencia a un hijo desde tan chiquito? ¿En que cabeza no entra que el ser humano tiene que creer en lo que se le cante el culo y que para eso tiene que investigar? Yo no creo en Dios, ni en Jesús. Porque después de un tiempo me di cuenta de que todos esos hechos están deformados por una cosa que jamás en mi vida me banqué, la Iglesia. Desde chiquita me gustaban esas canciones que en esos edificios enormes se escuchaban perfectas y hermosas. Cuando comencé a preguntarme para qué, por qué, quién, cómo, dónde... Todos los hechos me llevaban a cosas sobrenaturales y con poderes que no tenían sentido alguno para mí. En mi vida Dios solamente existió cuando mi abuelo vivía. Desde que él no está, es como que toda expectativa de un Dios supremo que siempre arregla todo, que vive siempre contento, con ganas de ayudar, se esfumó. Si esa persona fuese compasiva, fuese buena, creo que todo lo malo de este mundo estaría completamente resuelto. Me embronca que piensen que porque yo no creo soy una mala persona ¿Y si creo en otra cosa? Me parece que todo lo vivido se relaciona con algo completamente científico y/o psicológico. No creo en ese ser poderoso y superior; y no porque no crea soy una mala persona. Nunca me gustó meterme en asuntos de religión desde que decidí ser Atea. Pero me saca la gente que quiere inculcarte cosas sobre su religión en la cabeza. Yo no te carcomo con la idea de que tu Yisus y tu God existen, así que a mi no me carcomas la cabeza con cosas que, la verdad, no me interesan. Siempre la religión termina haciendo incrédulos a todos, en cualquier época se puede ver eso. 'Gracias a dios', 'fue todo porque recé'. LAS BOLAS, FUE PORQUE TUVISTE CULO, PORQUE HICISTE LO QUE TENÍAS QUE HACER AL PIÉ DE LA LETRA. No fue porque un ser que nos mira desde el cielo con cara de superior te arregló las cosas. Aparte, ¿por qué tengo que hacer exactamente lo que un libro me dice, lo que un dictado me dicta? No hago lo que me piden mis viejos, menos voy a hacer lo que me dice un libro que habla de que la mujer es inferior y que el hombre predomina en todas las cosas. Yo no creo, y no me molesta que vos sí creas. Ojo, con todo esto no quiero decir que las personas que creen en Dios son personas pelotudas. Nada que ver. Yo digo que la gente que SOLAMENTE se basa en creer en esa mentira, sí lo es. (Por favor creyentes, no se enojen, es solamente una nota y yo escribo porque de verdad me interesa encontrar gente que piense igual a mi, y me gusta expresarme. Odio estar callada y no mostrar lo que a mi me parece que es así).Yo sí creo en que ayudar hace bien, en que tener compasión y respeto es lo correcto. Yo tengo moral, y creo en ella. Creo en que la paz entre todos se puede lograr, con un delicado equilibro. Yo creo en la política, en la buena política. No creo en los políticos, y menos en los que nos gobiernan. No me gusta el peronismo. No creo y creo en muchísimas cosas. Creo en el Buda, a iluminación es una de las metas a la que voy a tratar de llegar en mi vida; no digo ahora eh, para eso tengo mucho tiempo, soy demasiado joven para meterme en cosas tan grosas y que necesiten de esfuerzo y mucha dedicación. Creer en el Buda es algo completamente distinto a creer en Dios. Porque el Buda no era un ser todo poderoso, era un príncipe, que nunca había visto la tristeza, el hambre, la pobreza, y que al ver toda la mierda en la que un pueblo puede convertirse, decidió ayudarlos; y para eso decidió comenzar por sí mismo, y su proceso a la luz. Para esto tardó años, con un proceso duro, con mucha dedicación y paciencia. Al cual llegó. Ayudó a muchísimas personas a llegar a tal estado. Eso mismo quiero hacer yo. No se si ayudarlos a llegar a la iluminación, sino ayudarlos a llegar a ser mejores personas. Pero primero quiero comenzar a serlo yo. Diferencias hay muchas. Y esto se puede comprobar con hechos, con años, con personas. No con cuentos, ni años AC. No quieran lavarme el cerebro, no tengo ganas de ser ilusa.