
Eramos la pareja perfecta,
inseparables,
aparte de mejores amigos
mejores amantes.
Pero algo cambió en tu forma de mirar,
en tu forma de querer,
y era que tu ya no me querías
tanto como para enloquecer.
Solo querías ser mi amigo,
¿Cómo crees yo lo tomé?
Tiré todo al demonio
con mucho sentido del rencor.
Tú me miraste desesperado,
no sabías como responder.
Entonces desidiste darme un beso,
el cual, con mucho gusto, yo rechacé.
Me miraste serio, sin comprender
que era lo que había pasado,
y me dijiste: ¿Te pasa algo?
y respondí: Tan solo vete de mi lado.
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